Es la primera vez en la historia de la humanidad que tratamos de mantener una buena sexualidad en el largo plazo. No por procreación, ni por deber marital, sino por placer. Buscamos que el deseo por nuestra pareja se mantenga a lo largo de los años.

Henn Kim81Pero… ¿Qué sostiene el deseo y por qué es tan difícil mantenerlo? ¿Puedes desear lo que ya tienes? ¿Por qué el buen sexo a menudo se desvanece?

La terapeuta, psicóloga y sexóloga, neoyorquina Esther Perel ha tratado a infinidad de parejas que se quejan de que sus vidas se han convertido en monótonas y desprovistas de erotismo. Relaciones sexuales que al principio eran íntimas, igualitarias, placenteras, abiertas, que se han transformado de un día para otro en aburridas y desapasionadas. En su libro “Inteligencia erótica” nos aporta algunas respuestas.

¿Cuál es la relación entre amor y deseo? ¿Cómo se relacionan y cómo entran en conflicto? Porque ahí radica el misterio del erotismo.

Según Esther Perel existen dos necesidades humanas fundamentales que lo explican. Por una parte, nuestro deseo de seguridad, de confidencialidad, de permanencia, de hogar; por otro la necesidad de aventura, novedad, misterio, asombro. En el amor queremos cercanía, conocer lo amado. En el deseo tendemos a no regresar a los lugares en los que ya hemos estado, queremos Otro.

Ante la pregunta, en más 20 países -culturas, religiones, géneros distintos,  ¿Cuándo encuentra más atractiva a su pareja?, no atractiva sexualmente, per se, sino más deseable, hubo pocas respuestas diferentes.

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El primer grupo: “Es más deseable cuando se va, cuando está lejos”. La ausencia, el anhelo, que es el mayor componente del deseo. El segundo grupo es aún más interesante: “Me es más deseable cuando le veo en el estudio, haciendo algo que le apasiona, en una fiesta con otras personas”. Veo a mi pareja a una distancia confortable, pero esa persona tan familiar se convierte en misteriosa, y en ese espacio entre yo y el otro reside el impulso erótico, el movimiento hacia el otro. A veces, como decía Proust, el misterio no es viajar a otros lugares, sino verlos con nuevos ojos.

Lo más interesante de estas dos respuestas es que no hay necesidad en el deseo. Nadie necesita a nadie. Es difícil ver a alguien que esté excitado por alguien que lo necesita. Una cosa es querer. Necesitar es un freno.

El tercer grupo: “Cuando estoy sorprendido, cuando reímos juntos; básicamente cuando hay novedad”. Pero la novedad no se trata de nuevas posiciones, no es un repertorio de técnicas. El sexo no es algo que uno hace. Es un lugar al que vas. Es un espacio al que entras dentro de ti mismo y con otro. Entonces, ¿Dónde irías? ¿Qué partes de ti entregas? ¿Qué buscas expresar? ¿Es un lugar para la unión espiritual, la travesura? ¿Es un lugar donde puedes rendirte, expresar tus deseos? No es un comportamiento. Es un lenguaje.

En esta paradoja entre el amor y el deseo, lo desconcertante es que los propios ingredientesque nutren el amor —reciprocidad,protección, preocupación, responsabilidad por el otro—son a veces los mismos ingredientes que sofocan el deseo. A la vez, el deseo viene con una serie de sentimientosque no siempre favorecen el amor: celos, posesividad, agresión, poder, dominación, malicia, travesuras. Pero no siempre sabemoscómo llevar a la persona que amamos, porque pensamos que el amor viene con abnegación, y de hecho el deseo viene con una cierta cantidad de egoísmoen el mejor sentido de la palabra: la capacidad de estar conectado al propio y o en presencia de otro.

La clave para sostener el deseo, para ser una pareja erótica, consiste en reconciliar estos dos grupos de necesidades fundamentales con las que nacemos. ¿Cuáles son los ingredientes? Imaginación, alegría, novedad, curiosidad, misterio. La crisis del deseo es frecuentemente una crisis de la imaginación. Tenemos que volver a la definición original de erotismo. Entendiendo lo erótico como un antídoto a la muerte, volver a conectar con esa cualidad de estar vivo.

Crear un espacio erótico que pertenece a cada uno; un espacio que le permita a cada uno un desarrollo, físico y emocional para después desearse mutuamente.

Entender que la estimulación erótica no es algo que haces cinco minutos antes del acto. Es crear un espacio donde conocerte, sacar tu ser más sexual, tus deseos, tu creatividad. Conectar y estar abierto al otro. Dejas de ser cuidadoso, responsable. Responsabilidad y deseo solo pelean.

Comprender que la  pasión aumenta y disminuye. Es bastante parecida a la Luna. Para saber cómo resucitarla hay que desmitificar un gran mito, el mito de la espontaneidad. El sexo comprometido es sexo premeditado. Es con voluntad. Es intencional. Es foco y presencia.

Jamás pierdas tu propia energía sexual. Siéntete en contacto con tu cuerpo y sexualidad antes de entrar en contacto con la de tu compañero. Recuerda el placer parte de ti, no lo olvides.

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